Ex asesor de Obama: Trump puede ordenar una acción militar en Venezuela con fines políticos

Por. John Harwood (CNBC) Traducción Libre del Inglés por Jaquemateweb.com 

Mientras la Venezuela de Nicolás Maduro sigue cayendo en la anarquía y el caos, el presidente Donald Trump ha entretenido públicamente la posibilidad de una intervención militar. Hasta el momento, él no ha actuado.

Pero ahora Trump enfrenta crecientes presiones legales y políticas que se acercan a las elecciones de mitad de período que podrían empeorar sus problemas. Y Rahm Emanuel , ex asesor principal del presidente Barack Obama, que ahora es alcalde de Chicago, advierte públicamente que el comandante en jefe puede superar las dudas de los asesores de seguridad nacional en busca de una política de rally alrededor de la bandera. Él quiere que el Congreso destelle las luces de precaución.

“Tenemos una frase en este país: la sorpresa de octubre”, me dijo Emanuel, el primer jefe de personal de la Casa Blanca de Obama, en una entrevista. “Creo que en esta situación él está buscando hacer cualquier cosa y hará cualquier cosa.

“Si van a tomar medidas militares, expongan el caso”, agregó Emanuel, quien previamente asesoró al presidente Bill Clinton y sirvió en el liderazgo demócrata de la Cámara. “El Senado debería estar haciendo preguntas serias ahora, no después del hecho”.

Un portavoz de la Casa Blanca, Hogan Gidley, se negó a comentar.

Emanuel habló después de un informe del New York Times que señalaba el interés de Estados Unidos en la acción militar en respuesta al colapso político y económico que ha llevado a más de 2 millones de venezolanos a huir de su país. El informe dijo que los representantes de la administración Trump habían participado en reuniones con los rebeldes venezolanos sobre el derrocamiento de Maduro, el líder autoritario de esa nación.

La administración finalmente se negó a cooperar con los rebeldes. Pero aún no ha descartado la intervención de los Estados Unidos.

Como asesor principal en la Casa Blanca de Clinton, Emanuel ha estado recibiendo el mismo tipo de sospecha que ahora dirige hacia Trump. En 1998, los republicanos se preguntaron en voz alta si Clinton ordenó ataques aéreos contra Afganistán, Sudán e Irak para desviar la atención de su aventura con Monica Lewinsky y la posterior acusación. Emanuel insistió en que las circunstancias no son comparables porque las órdenes de Clinton fueron examinadas y respaldadas por su equipo de seguridad nacional.

En agosto de 2017, Trump dijo a los periodistas que tenía una “opción militar” para tratar con Venezuela. The Associated Press informó posteriormente que el entonces consejero de Seguridad Nacional, HR McMaster, y otros asesores argumentaron en contra en términos prácticos y diplomáticos, señalando la historia cruzada de la intervención de Estados Unidos en América Latina.

Pero Trump ha hecho duros ataques contra los inmigrantes latinos y las advertencias de que un mayor número de ellos inundan la frontera sur de Estados Unidos son un mensaje político central. Uno de sus aliados republicanos en el Senado, Marco Rubio de Florida, ha abrazado públicamente la idea de un golpe.

Cuando se le preguntó sobre la posible participación de Estados Unidos en Venezuela el mes pasado, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, respondió: “Vamos a mantener todas las opciones sobre la mesa”.

GS: Chicago Mayor Rahm Emmanuel Speaks To The Press After City Council Meeting

Los expertos en política exterior de ambas partes comparten el escepticismo de Emanuel. La acción militar plantearía innumerables desafíos: expulsar a Maduro, restaurar el orden bajo un nuevo gobierno, reprimir el éxodo de refugiados y asegurar el flujo del petróleo venezolano.

“Hay un caso fuerte para establecer ayuda humanitaria a través de las fronteras, pero no para intervenir”, dijo Kori Schake, un asesor del Consejo de Seguridad Nacional para el presidente George W. Bush.

“Lo que podría salir mal no es la pregunta adecuada”, agregó Jake Sullivan, asistente del Departamento de Estado de Obama. ″¿Qué podría ir bien?”

Pero no todos los profesionales de la seguridad nacional descartan la idea.

“Entiendo todas las trampas de la intervención, pero también entiendo los peligros de permitir que esta situación se desarrolle”, dijo Richard Haass, presidente del Consejo de Relaciones Exteriores y otro ex asesor de Bush. Dado el grado de sufrimiento en Venezuela, dijo que la Casa Blanca y el Congreso deberían considerar ayudar, aunque no liderar, una intervención.

Haass reconoció que la falta de atención del presidente a la política y la reputación de impulsividad trae “un poco de equipaje” al debate. Pero “solo porque es Trump”, concluyó, “no debe descartarse”.

Emanuel ve mucho equipaje. Trump ha ignorado los consejos de los principales asesores en numerosos asuntos de seguridad nacional, desde el ataque de Rusia en las elecciones de 2016 a las relaciones con Corea del Norte hasta el acuerdo nuclear con Irán. El nuevo libro de Bob Woodward describe a Trump como un presidente que está sufriendo un “ataque de nervios”.

Es por eso que Emanuel, quien recientemente anunció que no buscará un tercer período como alcalde el año próximo, quiere que el Congreso garantice que cualquier acción que Trump pueda tomar tenga una seguridad nacional en lugar de una justificación política.

“Ha cruzado tantas líneas”, advirtió Emanuel. “Nunca he visto nada que lo constriña antes”.

Para leer el original, visite: https://www.cnbc.com/2018/09/19/rahm-emanuel-warns-trump-may-order-military-action-in-venezuela.html

LA TEORIA DEL PERIODISTA GUSTAVO AZOCAR ALCALA

 

El periodista venezolano, Gustavo Azócar Alcalá, escribió recientemente un libro titulado ¿INVADIRA EEUU A VENEZUELA? en el que plantea la misma hipótesis de Rahm Emanuel. Azócar escribió una columna en la que explica su teoría. Aquí está lo que escribió el periodista el 15 de septiembre de 2018:

El discurso oficial dice que Nicolás Maduro viajó a China esta semana, en una gira relámpago de 4 días, a firmar 28 acuerdos con el régimen de Xi Jinping y buscar un préstamo por 5 mil millones de dólares que lo ayude a resolver, momentáneamente, el flujo de caja de la revolución. Pero, extrañamente, el gobierno chino no ha hablado de dinero, ni de préstamo, ni de nada que se le parezca. Los chinos han sido extremadamente parcos al referirse al tema.

Quienes quieran creer en la propaganda barata del régimen están en todo su derecho de hacerlo. Soy de quienes creen que la gira de Maduro a China sólo tenía un claro propósito: transmitir a EEUU y al mundo, la ficción de que los chinos apoyan la revolución socialista y bolivariana de Venezuela, y que están dispuestos a hacer todo cuanto sea necesario para defender al régimen comunista venezolano ante la posibilidad de una intervención militar extranjera.

Basta con revisar todos y cada uno de los 28 acuerdos anunciados por Maduro en China. Ninguno de esos documentos habla de un préstamo de 5 mil millones de dólares. Son documentos que no comprometen a China en nada. Son simples saludos a la bandera. Pura utilería barata para disimular el verdadero motivo del viaje: crear la ficción de que los chinos defenderán a Maduro y a su dictadura de un eventual ataque militar norteamericano.

La puesta en escena de Nicolás Maduro en China se limitó estrictamente a lo necesario: una foto aquí, otra foto allá, un acuerdo aquí, un memorando allá, y nada más. Los chinos no solamente no hablaron de préstamo, sino que ni siquiera dijeron cuándo podría producirse un nuevo desembolso de dinero. Y eso es así, por la sencilla razón de que la gira no era para un propósito financiero, sino más bien para un fin político. No es casual, que la gira de Maduro a China se haya producido pocas horas antes de la llegada a Colombia del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, y unas horas después de la conversación telefónica que sostuvieron el vicepresidente de EEUU, Mike Pence, y el presidente de Colombia, Iván Duque.

Nuestra hipótesis es que Maduro fue a China porque se siente acorralado. La presión internacional está surtiendo efecto. La dictadura hace aguas. Los informes elaborados por el G2 cubano y los servicios de inteligencia de Rusia señalan que la posibilidad de una intervención militar liderada por EEUU en Venezuela es de un 99,9%. La crisis migratoria provocada por la dictadura, que lanzó a 2.3 millones de venezolanos hacia las naciones vecinas, ha creado una tragedia continental sin precedentes que ha hecho reaccionar a la comunidad internacional. De todos los rincones del mundo están llegando reclamos para que los gobiernos democráticos hagan algo y pronto. Eso ha hecho que la opción militar planteada por Donald Trump, en agosto de 2017, esté tomando fuerza. Ya nadie habla de elecciones. Nadie habla de diálogo. Todo el mundo habla de una solución militar en Venezuela.

El gobierno de Estados Unidos fue el primero en plantear abiertamente una solución militar para Venezuela. Eso ocurrió el 11 de agosto de 2017, cuando el presidente de Estados Unidos Donald Trump, dijo: “Tenemos muchas opciones para Venezuela, incluida una posible opción militar si es necesario (…) No voy a descartar una opción militar (…). Una opción militar es algo que, ciertamente, podemos perseguir (…) Tenemos tropas en todo el mundo, en lugares que están muy lejos. Venezuela no está muy lejos. Y la gente está sufriendo y está muriendo”.

La agencia de Noticias Associated Press, difundió un reportaje a mediados de 2018, confirmando los planes militares de Estados Unidos para Venezuela: El pasado agosto (2017), durante una reunión en la Oficina Oval, el presidente Donald Trump hizo una pregunta que sobresaltó a sus asesores. “Dado que la situación en Venezuela amenaza la seguridad regional, ¿por qué Estados Unidos no puede invadir el país sudamericano?”, preguntó.

El 22 de agosto de 2018, la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Sarah Sanders, retomó el tema de Venezuela en la agenda de Estados Unidos y dijo que el gobierno de Donald Trump maneja todas “las opciones sobre la mesa” en cuanto al caso de Venezuela.

“Estamos apoyando a los venezolanos y estamos manteniendo todas las opciones sobre la mesa”, dijo en rueda de prensa ante la pregunta de qué piensa hacer el gobierno estadounidense ante la crisis en Venezuela.

Hace apenas dos semanas atrás, el senador republicano de origen cubano, Marco Rubio, dijo que “por meses y por años había defendido una opción no militar y pacífica en Venezuela, pero ahora las circunstancias han cambiado”.

Y para no quedarse atrás, ayer viernes, 14 de septiembre de 2018, Luis Almagro, secretario general de la OEA, aprovechó una visita realizada a la frontera colombo-venezolana, para declarar desde el puente internacional Simón Bolívar, que “En cuanto a la intervención militar para derrocar a Nicolás Maduro, no debemos descartar ninguna opción (…) Este régimen lo que está perpetrando son crímenes de lesa humanidad, violación de derechos humanos, y el sufrimiento de la gente en el éxodo inducido que está impulsando hace que la acciones diplomáticas estén en primer lugar, pero no debemos descartar ninguna acción”.

Así las cosas, las cartas parecen estar echadas, pero la decisión final, sobre una intervención militar norteamericana en Venezuela depende, fundamentalmente, de Donald Trump. Los gobiernos democráticos de América Latina quizá no intervengan directamente en el conflicto. Pero tampoco harán nada para evitarlo. Y aunque Trump tenga muchas ganas de acabar con la dictadura de Nicolás Maduro y los problemas que ésta ha provocado en el continente, tal decisión no se adoptará sin que el actual presidente de EEUU evalúe, como todo buen empresario, el estado de ganancias y pérdidas que una decisión como esa pueda producir.

 

En mi libro ¿Invadirá EEUU a Venezuela? que acaba de publicarse en EEUU, señalamos que hay tres cosas que pueden precipitar la decisión de Trump con relación a una intervención militar en Venezuela. La primera: el juicio contra su ex jefe de campaña Paul Manafort, un veterano republicano que estuvo en prisión preventiva desde junio de 2018, y quien ha sido acusado de tener  vínculos con la trama rusa. Manafort acaba de declararse culpable, y ha firmado un acuerdo con la Fiscalía, que lo acusa de no pagar impuestos por los más de 17 millones de euros que cobró por asesorar a políticos prorrusos en Ucrania. El testimonio de Manafort puede causar serios problemas a Trump.

 

La segunda: el abogado de Donald Trump, Michael Cohense declaró culpable ante un juez federal de Nueva York de varios delitos, entre ellos el de violar la normativa sobre la financiación de campañas electorales. Cohen admitió haber pagado con dineros de la campaña de Trump a dos mujeres para que no ventilaran sus relaciones sexuales con el entonces candidato a la Casa Blanca. Cohen admitió ante el Fiscal que los pagos se hicieron a la actriz porno Stormy Daniels —quien recibió 130.000 dólares— y a la modelo de PlayboyKaren McDougal —a quien entregaron un cheque por 150.000 dólares—. El problema es que los pagos se hicieron con dinero de la campaña y eso es un delito federal.

 

La tercera: el 6 de noviembre de 2018, hay elecciones en EEUU. Ese día, se escogerán 435 asientos en la Cámara de Representantes. En la actualidad, el Partido Republicano aventaja con 238 representantes al Partido Demócrata que cuenta con 192 curules. Las encuestas difundidas hasta el mes de agosto de 2018, proyectan un triunfo para los demócratas, lo cual les daría el control de esa cámara con 172 curules, frente a 166 de los republicanos. También se escogerá a 35 senadores, un poco más de una tercera parte del Senado. En la actualidad, el Partido Republicano domina esta cámara con 52 cargos, mientras que el Partido Demócrata cuenta con 48 puestos. Las encuestas publicadas hasta el mes de agosto de 2018, sostienen que la relación en esta cámara quedaría con 47 senadores para el Partido Republicano y 34 senadores para el partido Demócrata.

 

Analistas y expertos sostienen que el futuro de Donald Trump dependerá de lo que ocurra el 6 de noviembre con las elecciones del Congreso. Si los demócratas logran tener el control de la Cámara de Representantes podrían iniciar un juicio político (impeachment) contra Donald Trump por el caso de la injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales de 2016 y también por la violación de leyes federales en el uso de los dineros de su campaña electoral.

 

Trump no lo ha dicho, pero todo el mundo sabe que el actual Presidente de Estados Unidos tiene montado su aparato de campaña para aspirar un segundo período de 4 años en la Casa Blanca. Esa aspiración podría verse truncada si el Congreso decide iniciar un impeachment o si el fiscal Robert Mueller decide llevarlo a juicio. Todo hace pensar que tanto la fiscalía como los demócratas — y algunos republicanos que están dentro del gobierno, uno de los cuales ha estado filtrando información a The New York Times —- tienen mucho interés en que la era Trump llegue a su fin este mismo año.

 

En medio de tanta turbulencia, el caso de Venezuela, y la dictadura de Nicolás Maduro, pueden jugar un papel estelar en la lista de opciones de Donald Trump. El actual presidente de EEUU va a necesitar algo mucho más poderoso que un huracán o un tornado para distraer a la opinión pública y al Congreso de su país después de las elecciones del 6 de noviembre de 2018. Acabar con una de las dictaduras más despreciables del mundo y devolver la democracia a un país destrozado por los comunistas no es una mala idea.

Una operación militar en territorio extranjero es un buen motivo para evadir un juicio político. Todos los presidentes de EEUU, desde la II Guerra Mundial, con excepción de Jimmy Carter y Gerald Ford, han ordenado invasiones de países extranjeros. En 1998, Bill Clinton ordenó ejecutar la Operación Alcance Infinito, un ataque con misiles crucero contra los campos de entrenamiento de milicianos de Al Qaeda en Afganistán. También se lanzaron misiles contra una fábrica farmacéutica en Sudán. El motivo fueron los ataques cometidos en Tanzania y Kenia contra las embajadas de EE.UU. pero muchos creen que el ataque obedeció al juicio político ordenado por el Congreso por el escándalo de Mónica Lewinsky.

¿Se prepara EEUU para invadir a Venezuela?. Para encontrar la respuesta a esa interrogante, sólo hay que observar estos datos: Mike Pence visitó Colombia en agosto de 2017. Rex Tillerson estuvo en Colombia en febrero de 2018. Nikki Halley, embajadora de EEUU en la ONU, estuvo en Colombia en agosto de 2018. James Mattis, secretario de defensa de EEUU estuvo en Colombia en agosto de 2018. Luis Almagro, secretario general de la OEA estuvo ayer viernes 14 de septiembre en Cúcuta. Un buque hospital de EEUU llegará a Colombia a finales de septiembre. Y Donald Trump ha anunciado una visita a Colombia el próximo 2 de diciembre. ¿Visitas de cortesía? O ¿explorando el terreno y afinando detalles?

 

San Cristóbal, 15 de septiembre de 2018

Para leer el original visite: https://jaquemateweb.com/gustavo-azocar-alcala-invadira-eeuu-a-venezuela/