Aumentan suicidios en Venezuela: van 786 casos en lo que va de 2018

Hace once años Venezuela obtuvo el récord Guinnes como el país con la población más feliz del mundo. Hoy, la Federación de Psicólogos de Venezuela (FPV) y Psicólogos sin Fronteras (PSF) advierten que la tristeza, la depresión y el suicidio van en ascenso en una población que se halla en constante duelo por las pérdidas económicas, de la salud, del empleo y de la calidad de vida que se vive en el régimen de Nicolás Maduro.

En lo que va del año 786 suicidios enlutaron a las familias de Caracas, según una investigación del medio periodístico Bloomberg. Un número que casi alcanza al total de muertes intencionales que tuvo Venezuela en todo su territorio durante el 2012.

Una línea de asesoría emocional para Venezuela

Las organizaciones FPV y PSF aperturaron, hace un año, una línea de atención telefónica que pretende dar primeros auxilios psicológicos a la población del país caribeño. Hoy, ellos poseen un panorama emocional de los problemas que afectan a la mente de los venezolanos: el 41% de las llamadas son de personas con trastornos de ansiedad, el 23% por conflictos familiares, el 22% por conflictos de pareja, el 5,5% por duelo migratorio.

En el 67% de quienes acuden al servicio de apoyo emocional reciben “una intervención”: son estabilizados tras una hora de conversación telefónica. Luego son derivados a algún servicio de ayuda presencial cercano y acorde a su posibilidad monetaria.

Gisela Galeno coordina el servicio de ayuda telefónica y señala que “crisis como la que atraviesa Venezuela llevan a la gente a mirar hacia adentro, pues una situación así pone en jaque la propia existencia, empuja a la introspección y eso contribuye a desarticular el tejido social, que suele ser parte de las intenciones de este tipo de regímenes. Si la gente está desequilibrada en su vida personal, cómo va a empujar para solucionar lo colectivo. En nuestro caso el estado de ánimo del venezolano tiene un origen político, porque la situación del país está aniquilando la capacidad de respuesta de las personas”.

El incremento de suicidios en medio de la crisis humanitaria

La alarma del aumento del suicidio se ha disparado en los últimos dos años. El estado Mérida, en los Andes venezolanos, registró en 2017 una tasa de 19 suicidios por cada 100.000 habitantes —un total de 191 casos— muy por encima de la media del país y un número nunca registrado en 20 años de análisis.

Ya en el 2017, el Observatorio Venezolano de Violencia hizo un llamado de atención acerca del incremento de número de suicidios en varias zonas del país caribeño y señaló que Mérida sería el epicentro que concentra las tasas más altas.  En dicha localidad, se quintuplicó el número de suicidios en relación con el 2016.

 Y aunque aún no se dispone de datos oficiales recientes a escala nacional sobre este tema. El criminólogo Freddy Crespo ha investigado el tema en la región y sostiene que la crisis ha sido un catalizador. “En los casos que estudiamos encontramos que el contexto condiciona, son personas que se quedan solas, porque la familia y sus amigos se fueron, que desertaron de los estudios universitarios para trabajar, que enfermaron y no quieren ser carga. Todos tienen que ver con un proceso de desestructuración del yo, donde las aspiraciones que se tenían que no se van a poder cumplir por la situación económica y social de Venezuela”.

Yorelis Acosta, investigadora de la Universidad Central de Venezuela inició en el 2015 un mapa de las emociones de los venezolanos. Ella describe el proyecto como fotografías del estado de ánimo de la población. “La tristeza, la rabia y el miedo son emociones negativas que han predominado. Pero la realidad venezolana es muy compleja y no hay una sola manera de sentirse. Ha sido un camino muy largo, que ha causado un deterioro progresivo, cansancio, pérdida de calidad de vida y de libertades. Ahora, la crisis empieza a mostrar otras emociones que no habíamos experimentado, porque ahora sí vivimos en el colapso, emociones que van acompañadas de expresiones como ‘yo no merezco esto’ o ‘nunca imaginé que a mi edad iba a pasar por esto”, señaló durante entrevista al medio español El País.

Según el especialista durante los procesos hiperinflacionarios, tales como lo que padece Venezuela desde hace un año, se disparan dos indicadores que los economistas olvidan: la migración y los suicidios.

“Llevamos dos años contando suicidios por la crisis. En hiperinflación y en grandes recesiones económicas aumentan la migración y suicidios. Pero el suicidio es una acción que puede ser prevenible, con comunicación, sensibilización y combatiendo la desesperanza. La misma sociedad debe estar atenta a los cambios de comportamiento de la gente de su entorno, pues casi nadie se va a suicidar de un día para otro”, advirtió Freddy Crespo.

Fuente: El País / Clímax