Un penal en el minuto 92 salva al Real Madrid de la debacle

Se vio en el Bernabéu uno de los partidos más memorables de los útimos años gracias a una Juve inmensa. Honor a Allegri y a Buffon, que hicieron sentir al madridismo auténtico terror. Llevaba el Real Madrid tres años sin perder en su estadio en Europa.

El gol de Mandzukic metió a la Juve en el partido en el primer minuto. El Roma-Barça inspiró más a los italianos y lo que no había pasado jamás ya parecía posible. La Juve iba directa a por el Madrid y Cristiano se dio cuenta y pidió pronto a sus compañeros que salieran del miedo en que les metía una presión adelantadísima. También hacía gestos a la banda izquierda, por donde De Sciglio centraba un balón por minuto.

El 0-1 vino por allí: Khedira para la llegada de Mandzukic, un 9 fuera de sitio, superior a Carvajal. Pero fue Douglas Costa el gran problema por esa zona. Llegó al ataque, probó a Keylor, y aprovechó la espalda de Marcelo y la lentitud reumática del ajuste defensivo. Costa era incontrolable.

El otro problema eran los nervios de la defensa. Se notó la ausencia de Ramos. El temblor de Vallejo se hacía colectivo cuando se apoyaba en Keylor. Ayudó Varane, rehaciéndose, pero el Madrid vivió atemorizado atrás todo el partido.

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En el 8 chutó el Madrid por fin, y comenzó a aparecer episódicamente Modric. Por su carril encontró a Bale, que probó a un Buffon rejuvenecido, tanto que llegó a pararle un tiro a Cristiano, auténtica noticia pues llevaba 9 goles en 11 intentos.

El ambiente en el Bernabéu era raro. No solo porque se oyese a la tiffosería, sobre todo por la sensación de incomodidad que transmitía el Madrid, que no estaba del todo. La Juve se adueñó del espacio y el Madrid parecía extraño en su estadio, metido solo a medias en el partido, y desde luego sorprendido.

A la altura del 20 mejoró con los toques de Kroos y la aparición de Isco, benéfica porque iba metiendo a la Juve de vuelta a su campo. La Signora respondía con Costa, siempre en la espalda de Marcelo, un sinvivir crónico.

La presión alta era la otra virtud de la Juve, con Khedira y Matuidi sobre los interiores madridistas.

Isco quería asumir el rol de hilandero, y hubo un par de llegadas, suya y de Kroos, a partir de robos altos del Madrid, primicias en un partido a contrapié. Pero Costa estaba suelto, se quedaba arriba, y la Juve hacía un juego directo y colectivo mientras en el Madrid todo tenía una impronta personal y heroica. Así Carvajal y Cristiano sacaron amarillas a Mandzukic y Lichtsteiner por pura insistencia y pundonor. Ellos serían los protagonistas del 0-2. De nuevo centro por la derecha al segundo palo, con Mandzukic inalcanzable por alto para Carvajal.

El gol generó ambiente de psicodrama. Era la Juve de la primera mitad de Cardiff, con Mandzukic estelar (un gol llevaba en 2018) enriquecida atómicamente por Costa y Matuidi. Cristiano bajaba y corría por todo el campo entendiendo que en cada balón estaba la temporada.