The New York Times: masacre en Carabobo demuestra crisis carcelaria de Venezuela

Como sucede en la mayoría de las prisiones en Venezuela, las celdas del Comando General de la Policía de Carabobo, al norte del país, estaban desbordadas. El recinto fue construido para albergar a sesenta reos y había unos doscientos. Así lo reseña nytimes.com

Por Ana Vanessa Herrero

Las reyertas entre los reclusos provocaron un motín el miércoles por la mañana, cuando un guardia fue tomado como rehén. Los prisioneros amenazaron con matarlo con una granada, a menos de que se cumplieran sus demandas, y algunos reclusos le prendieron fuego a los colchones.

El incendio convirtió a la prisión en un verdadero infierno. Los rescatistas y miembros de los servicios de emergencia hicieron huecos en las paredes para intentar que se dispersara el humo y que salieran los internos. Para la noche ya habían muerto 66 hombres y dos mujeres —que posiblemente estaban ahí para visitar a sus familiares— y decenas de personas resultaron heridas. Durante la noche, las familias se reunieron en las inmediaciones para exigir información pero fueron dispersados por las autoridades con gas lacrimógeno y balas de goma, lo que despertó la indignación de muchos activistas y el público en general.

Hacia el mediodía del jueves una oficial salió a hablar con las personas reunidas frente a las instalaciones. Tenía un papel con algunos nombres.

“¿Carlos Sánchez?”, preguntó.

Una mujer levantó de inmediato su mano y gritó: “Yo soy la madre, sí”.

“Él murió”, respondió la policía.

La mujer empezó a llorar y dijo que a su hijo le faltaba menos de un año para cumplir su condena.

La oficial dijo los nombres de algunos prisioneros que habían sobrevivido antes de gritar: “Miren, yo ni he desayunado, entonces nos calmamos. Estos son los nombres que tengo y ya”.

Venezuela está sumida en una crisis económica y su sistema de salud está colapsado; los reos, como muchos otros venezolanos, pasan hambre. Las protestas dentro de los centros penitenciarios han aumentado. El tráfico de armas y de drogas es rampante, al igual que los sobornos de los guardias y la violencia en las zonas de las cárceles que son controladas por grupos armados.

VALENCIA (VENEZUELA), 28/03/2018.- Un grupo de familiares de presos hablan con miembros de la Policía hoy, miércoles 28 de marzo de 2018, en las inmediaciones del centro de reclusión de la Policía Estatal de Carabobo (centro) en Valencia (Venezuela). Un motín en el centro de reclusión de la Policía Estatal de Carabobo dejó hoy cinco reclusos muertos y dos policías heridos, según informaron medios locales. EFE/Miguel GutiérrezEl incendio es uno de los peores desastres en la historia carcelaria de Venezuela; el saldo es mayor que el de las 61 personas que murieron en enfrentamientos en una prisión de Barquisimeto en 2013; las 17 que fallecieron en el incendio de Tocuyito, cerca de Valencia, en 2015; y las 37 víctimas mortales del motín sucedido en Puerto Ayacucho, en el estado Amazonas, en agosto pasado.

Los familiares de los reos de Valencia dijeron que tenían entendido que el fuego empezó cuando las autoridades intentaron dispersar una fiesta supervisada por las pandillas —conocidas como pranatos— que amenazaron o sobornaron a los trabajadores de la prisión para que les permitieran tener acceso a drogas, alcohol y sexo. Los miércoles, según los familiares, se permitían las visitas conyugales.

“La policía se quería meter a los calabozos, entrar a la fuerza, eso es lo que le dijo mi hermano a su esposa”, dijo Rosa Guzmán, de 40 años. “Vinimos para acá y la policía estaba muy agresiva. Nos hicieron correr”.

Otra mujer, Yesenia Morillo, de 20 años, dijo que dentro de la prisión había dos sobrinos suyos en espera de juicio.

Familiares de los presos esperan información a las afueras de la Comandancia de PoliCarabobo. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

“La semana pasada una riña adentro causó un muerto, pero eso es normal”, dijo y precisó que sus sobrinos sobrevivieron al incendio. “Dijeron que había una fiesta y la policía les pidió terminarla pero los prisioneros no querían”, señaló Morillo. “Entonces un prisionero tomó el arma de un policía y comenzaron a dispararse y la policía le dio a una mujer. Y ahí empezó todo”.

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