Tareck El Aissami descubre el agua tibia: sin producción no se puede parar la inflación

El vicepresidente sectorial del área económica, Tareck El Aissami, señaló este viernes que la política cambiaría es uno de los mayores retos que enfrenta el Gobierno, pues a su juicio no responden al control estatal o a las políticas cambiarias impulsadas por el Ejecutivo.

“La política cambiaría sigue siendo un desafío. Quizás lo demás depende en gran medida de políticas internas; emisión de dinero respaldado, no inorgánico; producción depende de nosotros; el gasto fiscal depende de nosotros; la política tributaria depende de nosotros; lo que pareciese que es independiente a la posibilidad del control estatal o gubernamental es la política cambiaría”, expresó durante una reunión con economistas chinos.

En este sentido se preguntó cuáles deben ser las medidas para alcanzar un equilibrio en la política cambiaría.

“Quisiéramos volver a insistir: ¿cuáles serían las medidas específicas para lograr un equilibrio en la política cambiaría? ¿Qué más hacer? Porque las divisas las estamos entregando directamente al sector económico productivo; además tenemos un mecanismo de subasta que, todas aquellas empresas que no son beneficiadas por la venta directa de divisas del Estado puedan también adquirirlas por otro mecanismo, el Dicom (…) Es decir sigue siendo para nosotros el tema cambiario el gran distorsionador de los equilibrios macroeconómicos”, explicó.

Por último, indicó cuatro objetivos fundamentales para contrarrestar la crisis económica:

“Controlar la moneda para evitar al inflación; recuperar el orden y aumentar la producción, sin producción, evidentemente, es imposible contener la inflación y además la satisfacción del mercado local; mantener el balance relativo de la oferta y la demanda, para que la escasez no sea un factor que provoque la inflación; y de último mantener un gasto fiscal equilibrado”, remató.

GLOBOVISION