Sobrinos de Cilia Flores traficaban cocaína de las FARC (Escucha el audio)

El martes 27 de octubre de 2015 Efraín Campo Flores, Franqui Flores de Freitas y dos supuestos miembros del Cartel de Sinaloa se reunieron en la oficina de los Flores en Caracas. Tras dos encuentros previos —en Caracas—, finalmente, se encontraron para examinar juntos una muestra del cargamento de 800 kilogramos que sería despachado desde la rampa presidencial del principal aeropuerto de Venezuela hasta la isla de Roatán, en Honduras.

porquesoyflores.com 

Antes, las fuentes confidenciales de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) cenaron en el lujoso restaurante El Alazán, al este de Caracas; luego, los Flores enviaron a algunos de sus guardaespaldas a recoger a sus supuestos socios y llevarlos hasta el lugar de la reunión. Allí se enfocaron en dos temas: comida y cocaína.

Campo anunció que trajo un “bichito” (término utilizado como sinónimo de cocaína) a la reunión y usó un radio portátil para solicitar a sus empleados una navaja para abrir el kilo. La fuente confidencial de la DEA elogió la calidad del envoltorio de la supuesta cocaína. Señaló que en el envoltorio se apreciaba una marca de tres estrellas, útil para identificar al proveedor; en este caso, según explicó antes el propio Campo, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Después de analizar el bloque de polvo blanco, Campo pidió embalarlo muy bien. “Eso lo vendo yo aquí”, dijo, de acuerdo con la transcripción del audio hecha por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York.

Durante el juicio, la defensa de los Flores insistió en que no había prueba alguna de que la sustancia presentada en la reunión fuese, en efecto, narcótica. El juez del caso, Paul Crotty, determinó que lo más importante era que los sobrinos de Maduro siempre habían promocionado el polvo blanco como cocaína. Escucha más en el décimo segundo capítulo de “Porque soy Flores”: “El kilo más pesado”.

 

[Transcripción]
Bienvenidos a “Porque soy Flores”, un audioreportaje sobre cómo y porqué los sobrinos de Nicolás Maduro y Cilia Flores terminaron en la cárcel. En esta serie podrás escuchar, en su propia voz, las conversaciones que los llevaron a ser condenados a 18 años en prisión. Soy Jessica Carrillo Mazzali Y yo Adriana Núñez Moros.

En el capítulo de hoy: El kilo más pesado

Una reunión en Honduras, dos en Caracas y muchos chats prepararon el terreno para este día. El martes 27 de octubre de 2015 Efraín Campo Flores y Franqui Flores, sobrinos del presidente de Venezuela Nicolás Maduro, se reunieron con dos supuestos miembros del Cartel de Sinaloa para mostrarle un “bichito”, palabra clave utilizada para referirse a un kilo de cocaína.

Campo: Ahí tengo el bichito.

CS-1: [Ininteligible]. E inclusive [ininteligible]…

Campo: Lo iba a mandar para allá atrás, para, para allá [U/I] para…

CS-1: Al hotel, no chingues.

Campo: …para el hotel.

Esa noche la reunión fue en el mismo lugar de Caracas donde sucedieron las dos anteriores: según el testimonio de la fuente confidencial de la DEA, en un edificio propiedad de Campo Flores. Flores de Freitas vestía una camisa manga larga, de botones, roja. Campo una chaqueta azul eléctrico y guantes de látex, a sugerencia del supuesto socio mexicano.

Campo: [Bosteza] Yo ni sé [ininteligible], yo ni sé cómo es la vuelta [ininteligible].

CS-1: Ya, sí, claro usted ni sabe que [ininteligible].

Campo: Uno no sabe en qué manos cae eso.

CS-1: Uno nunca sabe, papá.

Campo: Yo siempre lo agarro y me volteo y… O.K.

CS-1: Yeah.

Campo: No se crea.

Campo se mostró precavido.

Campo: Entonces eso me lo mandaron en este bolso. Y yo le dije: “Coño, ¿dónde está el bolso?”

CS-1: Sí.

Campo: Me mandas el bolso [ininteligible].

CS-1: [Se ríe]

Campo: Le toca [ininteligible] oye eso

CS-2: Mira, ese bolso [ininteligible]. [Se ríe] Me lo va a tener que mamar.

CS-2: [Se ríe]

Campo: [ininteligible] bolso…voy yo, ¡y ahí están mis huellas! ¿Estás loco?

Y esperaba que esta cautela para no dejar rastros le permitiera tener una vida normal.

Campo: ¿Sabe por qué? Porque…

CS-1: una [ininteligible].

Campo: …por cuidado…

CS-1: ¿Qué dice?

Campo: …es que uno hace como el amigo de uno.

CS-1: Así exactamente.

Campo: Uno puede llevar los niños para la escuela.

El recipiente del kilo de la sustancia que los sobrinos Flores ofrecieron como cocaína no se podía abrir con facilidad. Entonces, Campo se comunica por radio con uno de sus empleados para pedirle una navaja:

Hombre no identificado: [Al fondo por radio:] Eso es positivo aquí, señor. Jefe, eso es positivo, aquí tengo… la navaja.

Campo: [Al lado por radio:] Ah bueno, por favor llévasela allá a Leonardo y, y le dice que me la traiga, por favor.

Hombre no identificado: [Al fondo por radio:] [innteligible] estoy aquí jefe, ¿disculpe? 2

Campo: [Al lado por radio:] A Leonardo. Leonardo. Llévasela ahí y, y le dices que, que me la baje de una vez… para… que la necesito pero urgente. Mandámela.

El empleado trae el cuchillo. Campo bosteza. Todos callan mientras una de las fuentes confidenciales de la DEA rasga con la navaja afilada el grueso envoltorio negro.

Campo: [Bosteza] Ay, mano…

[Al fondo] Sonido de la fuente confidencial de la DEA rasgando el paquete.

El informante de la DEA conocido como CS-1 parece asombrado por la calidad del envoltorio. Dice que las tres estrellas marcadas en una de las capas del paquete sirve para identificar al proveedor. En este caso, según dijo Campo, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El supuesto miembro del Cartel de Sinaloa toma con un papel una pequeña porción del polvo blanco; lo frota entre sus manos, en lo que se suponía era un método artesanal para probar la pureza de la cocaína.

CS-1: [ininteligible] este tiene, tiene nomás así con, con esto me da que, que se entiende que eso es puro aceite y esto es la humedad…

CS-2: No [ininteligible].

CS-1: … y el olor, el olor y eso, este tiene de noventa y cinco, noventa y [ininteligible].

Campo: ¿Cuánto?

CS-1: De noventa y cinco a noventa y siete.

CS-2: Noventa y cinco, noventa y siete.

Campo advierte que mostrar la cocaína no es un procedimiento estándar y que no se repitiría.

Campo: De día eso no se hace. Yo te lo dije porque…

CS-1: Ya.

Campo: …estamos cerrando un pacto.

CS-1: No claro.

Campo: Tú sabes que ya esto no se hace.

CS-1: No, no, no, claro que no.

Para Campo era importante embalar apropiadamente el kilo y, así, no perder la oportunidad de sacar provecho de él en el mercado venezolano.

Tras embalar el bloque, Campo, Flores, y las fuentes confidenciales de la DEA se dedicaron a limpiar cualquier rastro de la sustancia en la oficina.

Los guantes con los residuos de supuesta cocaína nunca llegaron a manos de la DEA. La fuente confidencial dijo sentirse atemorizada de tener una muestra consigo en un vuelo comercial. La DEA alegó luego que no era obligatorio para el informante retornar una muestra. El juez del caso, Paul Crotty, determinó que lo importante no era qué era el polvo blanco, sino que los sobrinos Flores lo ofrecieron, todo el tiempo, como cocaína real.

Casi al final de la reunión de 27 de octubre los Flores expresaron su curiosidad sobre la venta de un nuevo producto: Tusi, también conocido como cocaína rosada.

Campo: Mira, ¿y por allá no venden ustedes tusi?

CS-1: ¿Qué es tusi?

CS-2: Los tusi es la, la, la, las pastillitas, ¿no?

CS-1: ¡Ah! No, no, no.

Campo: Tusi es así pero rosado.

CS-2: Es el que me habían dicho, ¿no? Que los están vendiendo mucho en Eur… que te pone pero… ¡eh!

Campo: ¡Epa, epa!

CS-2: Sí.

Campo: Un bicho aquí, un bicho aquí te cuesta en el mercado…

CS-2: Y es caro, es caro.

Campo: Cincuenta mil dólares. ¡Aquí!

CS-2: Eh, eh…

Campo: Un bicho aquí.

CS-2: ¿Un kilo?

Campo: Un kilo, cincuenta mil dólares.

En la reunión del 26 de octubre Campo fue enfático en solicitar pagos por adelantado.

Campo: Usted comentó de que en más tardar cinco días de pagar, por lo menos las primeras dos o tres veces.

CS-1: O.K.

Campo: Bueno, hagamos algo. Usted me paga el cincuenta por ciento adelante y el cincuenta por ciento a los cinco días. Por lo menos la primera [ininteligible]…

CS-1: ¿El cincuenta por ciento al llegar?

Campo: No, el cincuenta por ciento me lo da aquí una persona acá. Si quiere cuando salgan de, desde la trompa, que eso llegue allá fino, yo estoy con la persona aquí, me pagan lo mío, yo voy, cancelo y entonces, el mío nos hablamos en cinco días. Bueno pero esto no lo hablamos en cinco días…

El 6 de noviembre de 2015 Franqui Flores viajó a Honduras para afinar los últimos detalles del envío: fecha y condiciones de la descarga en el aeropuerto de la isla de Roatán.

CS-3: Como le dije tiene que ser exactamente… el quince…

Soto: Nosotros tenemos el domingo.

CS-3: Nos están dando el quince.

Flores: Los días domingo.

CS-3: Quince es… domingo quince.

CW-1: No, no, no, se le puede hacer cualquier día pero ahorita el turno está para el domingo…

Flores: Perfecto.

En esa oportunidad, recalcó las ventajas de usar el hangar del presidente para despachar drogas.

CS-3: La ventaja que tienen ustedes es que viene bien.

Flores: Con lo de los tres [ininteligible] derechito, pero derechito.

CS-3: Esa es una ventaja muy grande.

CW-1: Por eso digo, que no sale de una clandestina, sale de un [ininteligible].

CS-3: Claro, sí.

Soto: [ininteligible] tierra.

Flores: Y aparte que sale de un hangar de, del Presidente, sabes, eso es otra cosa.

Y aprovechó para explorar futuros trabajos.

Flores: O.K. Tenemos ese punto claro. ¿Después de ese domingo, qué otro día se puede trabajar?

Soto: Ya tendríamos que ver, señor, porque hay que ir a verlo, hay que ver el tema…

Flores: Turnos.

Soto: …de los turnos.

Flores: Oh sí.

El mismo 6 de noviembre Campo le escribió a su supuesto socio mexicano:

“Bueno, como le decía, acá tenemos ya las sillas y las mesas hasta empaquetadas para 800 personas la escalera al tiro y allá ustedes al 100”.

Cerca de las 11 de la mañana del 10 de noviembre de 2015, en una reunión en Haití, Campo y Flores aseguraron que la entrega ya estaba preparada.

A las 11:12 de la mañana la fuente confidencial de la DEA caminó hacia el baño y envío la señal de arresto.

Lea este reportaje en Porque soy Flores