Real Madrid estrena nuevo DT y gana 0-4 al Melilla

El paso del Real Madrid de Lopetegui a Santiago Solari fue como el de ir a gatas y empezar a caminar deprisa hasta alcanzar altas velocidades. Es solo un partido (0-4), el primero para el entrenador con cartel de provisional, y ante un equipo de la división de bronce. Resultaría exagerado caer en la euforia. Pero es un punto de partida para salir de la crisis que habrá que confirmar en los siguientes encuentros de Liga —Valladolid y Celta— y el de la Champions —Viktoria Plzen— cuando estén todos los titulares y el nivel de los rivales sea más elevado. No era tampoco nada fácil jugar en Melilla. Un equipo que ocupa la segunda posición del grupo IV de la Segunda B, aguerrido, peleón, bravo y descarado en un día lluvioso y con un gran número de novedades en el primer once de Solari. El foco estaba en Vinícius. Titular con Florentino Pérez en la grada—.

Vinícius fue un cohete por la banda izquierda. El brasileño tiene personalidad y hambre de comerse el mundo. La sensación que deja es la de un futbolista que no tiene miedo ni le asusta la presión de haber costado 45 millones de euros. Es un bala, con unas condiciones físicas espectaculares que hay que ir puliendo. Sin Lopetegui —solo le dio 12 minutos—, empezará a tirar la puerta del primer equipo después de hacer la ‘mili’ en el Castilla de Solari —hizo cuatro goles—. Está para cocinarlo más en el primer equipo que en el filial.

En Melilla, demostró que tiene unas condiciones especiales por la velocidad y la habilidad para encarar rivales. Se permitió hasta un pase de ‘rabona’. Unas virtudes que le convierten en un futbolista desequilibrante en el uno contra uno, una amenaza y un incordio para los marcadores. Se pegó una paliza. En Melilla, su bautizo real como jugador del primer equipo, sirvió para confirmar que tiene personalidad, velocidad, regate y visión de juego. Estuvo pendiente de conectar con Benzema. Dio la asistencia del segundo gol a Marco Asensio.

Sergio Ramos, en Melilla. (EFE)

Sergio Ramos, en Melilla. (EFE)

La verticalidad vuelve al Madrid

El Real Madrid de Solari abandonó la posesión del juego horizontal por un despliegue vertical por ambas bandas. Las alas fueron alerones. Desequilibraron un encuentro en que el Melilla plantó cara durante casi media hora con bravura y una presión alta. La clave táctica del nuevo Madrid de Solari fue dar profundidad al juego por las bandas. La izquierda, de Reguilón y Vinícius. La derecha, con Odriozola y Lucas Vázquez. Navajas por los costados para descerrajar el ordenado y férreo sistema defensivo melillense. Una incursión de Odriozola hasta la línea de fondo del área acabó en pase y gol de Benzema. Un pase de Vinícius desde el otro costado lo definió Asensio. Antes había tenido Lucas Vázquez tres mano a mano que erró ante el portero Barrio.

El Real Madrid recuperó el gol en Melilla y una versión de fútbol más apropiada a lo que conviene a un equipo con jugadores que les gusta correr y recibir la pelota en los espacios. El cambio de Lopetegui a Solari es radical en cuanto a la propuesta. Fue un Madrid más vertical, con mayor ritmo, velocidad y una actitud diferente en los jugadores en el esfuerzo colectivo. Un Real Madrid en el que brilló Vinícius por estar presente en un alto porcentaje de las jugadas de ataque, generar constante peligro, desbordar, intimidar y no quemarle la pelota. Las ganas de Vinícius fueron las mismas que mostró Sergio Ramos, que viajó a Melilla para ser titular en la primera parte y ser un soldado más en el estreno de Solari.

La estrella en Melilla fue Vinícius —para gozo de Florentino Pérez— y mereció el gol. Tuvo un disparo al larguero en la segunda parte y un pase de tacón en la jugada del tercer gol que acabó rematando Odriozola. La guinda la puso Cristo, otro canterano, con el cuarto gol. La ilusión, por pequeña que sea, vuelve al Madrid con el partidazo de Vinícius y Solari tiene el primer ‘problema’: ¿Cuánto hará jugar a Vinícius cuando estén Bale, Benzema, Isco, Asensio…?