La DEA entregó a Colombia pruebas que comprometen al guerrillero Santrich en narcotráfico

Estados Unidos entregó esta semana la solicitud formal de extradición del primer exjefe guerrillero de las Farc que tendría que responder en Estados Unidos por delitos de narcotráfico cometidos después de la firma del acuerdo de paz. El documento contiene detalles de una operación que se prolongó por casi un año en donde Jesús Santrich y sus tres supuestos socios Fabio Younes, Armando Gómez y Marlon Marín habrían caído en una trampa de la DEA. Por lo menos tres personas cuyas identidades se desconocen se hicieron pasar por miembros del cartel Sinaloa para llevar a negociar a los colombianos la venta de 10 toneladas de cocaína. Por esa transacción, alcanzaron a recibir un anticipo de 5 millones de dólares en Estados Unidos.

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El documento arroja evidencias reveladoras sobre los términos en que transcurrieron estas negociaciones. Aunque la defensa de Jesús Santrich ha dicho que Santrich participó de reuniones creyendo que hacía parte de iniciativas para proyectos productivos, los apartes citados por la solicitud son incriminatorios. De contar con el debido soporte de grabaciones de video, audio, fotografías e interceptaciones telefónicas -como dice el documento- las próximas explicaciones que tendrá que dar Santrich serán en Estados Unidos.

El primer contacto lo inició a quien la DEA identifica como un antiguo socio de negocios de narcotráfico de Armando Gómez España. El padre de la exreina colombiana, Carolina Gómez, se habría reunido en el 2017 con este exsocio, que actúa a su vez como una fuente encubierta de la DEA, para hablar de nuevos envíos de droga. Según la solicitud, se celebró una primera reunión el día 20 de junio del 2017, a la que también habrían asistido un segundo agente que trabaja con la DEA, Marlon Marín (sobrino de Iván Márquez y actual testigo protegido de Estados Unidos) y Fabio Younes. Los dos últimos habrían asegurado en esta cita que sostenían una relación directa con las Farc y habrían manifestado la supuesta participación del grupo guerrillero -para ese momento ya desarmado- en actividades de narcotráfico.

Días más tarde, el 10 de julio, se comenzó a concertar la compra de un primer paquete de droga de 5 kilos que serían una muestra para los negocios que se vendrían en el futuro. En este encuentro, Marín manifestó que podrían entregar la droga en el borde de Estados Unidos, algo que fue interpretado como una zona costera. En dicha reunión Gómez manifestó que “las Farc eran las mejor posicionadas para entrar cocaína de alta calidad”.

El 8 de agosto entró en escena una tercera persona enviada por la DEA. En este encuentro Marlon Marín habría pedido que se entregara el 50 por ciento del pago por los 5 kilogramos de cocaína una vez se cerrara el acuerdo y otro 50 por ciento en el momento en que la droga fuera cargada en un avión rumbo a Estados Unidos.

El 25 de septiembre, en un video grabado por los colaboradores de la DEA, se deja evidencia de la entrega de 8.000 dólares a Marlon Marín, un detalle nuevo dentro de los episodios que rodearon esta negociación de narcotráfico. Estados Unidos señala que para esta fecha se toma la decisión de que los 5 kilos fueran entregados en Colombia bajo la excusa de que los cooperantes tenían quién llevara la droga hacia Miami, luego Nueva York y finalmente Canadá, en donde serían venidos por un precio aproximado de 37.000 dólares por kilo.

Es en ese momento cuando Marlon Marín habría asegurado que él y su gente tenían dos hoteles en Bogotá controlados por la organización y que podrían hacer la entrega de la droga allí. Así sucedió. El 1 de noviembre del 2017 en el lobby de un hotel que no se especifica su ubicación, Gómez hizo entrega a uno de los cooperantes del paquete con la droga.

En una reunión llevada a cabo la misma tarde comienzan a negociar una cantidad que en principio se pensó en 1.500 kilos pero que terminó siendo de 10 toneladas. Los cooperantes dejaron claro -según cita el expediente- que son parte del cartel de Sinaloa y que “deseaban la bendición de Santrich” antes de pagar un nuevo envío.

El 2 de noviembre del 2017 se lleva a cabo la primera reunión en la casa de Jesús Santrich, ubicada en el barrio Modelia. “Guardias armados patrullaban la casa, incluso, alguien resguardaba la puerta principal sosteniendo un fusil AK 15 y pistola”, sostiene la solicitud de Estados Unidos. En dicho encuentro, Marín presentó a sus socios como las personas con las que estaba negociando “el proyecto”. “Santrich contestó que tenían que tener cuidado y que los CW (término usado para referirse a los cooperantes) debían coordinar la transacción con Marín”.

Esta reunión fue aprovechada por los cooperantes para manifestarle a Santrich que su jefe estaba muy interesado en saber si podían trabajar en proyectos futuros. A lo que Santrich le responde que él y sus socios quieren generar un ambiente adecuado para los CW. Es entonces cuando Santrich procede a firmar un dibujo que había hecho y lo dirigió a Rafael Caro, uno de los jefes del cartel de Sinaloa. “Con aprecio y esperanza de paz”, dice el mensaje.

Según el documento de Estados Unidos, Santrich manifestó en ese momento que Caro había matado a un agente de la DEA. Este detalle resulta ser clave, ya que la defensa de Santrich ha sostenido que pudo haber firmado el dibujo sin saber a quién exactamente lo estaba dirigiendo. Sin embargo, si los videos lo soportan, tal como dice Estados Unidos, Santrich tenía pleno conocimiento de la persona a quien le estaba dirigiendo su regalo.

Santrich fue grabado por dos de los cooperantes de la DEA cuando le habría dado instrucciones a Marín para ultimar detalles del traslado de cocaína “porque él estaba ocupado en la política colombiana”.

El 2 de noviembre del 2017, en un nuevo encuentro, Marín manifesta que tiene un socio en Miami con quien se puede canalizar la entrega del dinero e hizo entrega de una fotografía del pasaporte de esa persona para que la pudieran reconocer en Estados Unidos. Esta persona, que la solicitud de extradición no identifica, adelantó reuniones posteriores en Miami para llegar a un acuerdo frente a la entrega del anticipo de 5 millones de dólares en Estados Unidos. En uno de los encuentros monitoreados dijo conocer muybien a Santrich, a Marín y estaba al tanto hasta de la muestra de 5 kilogramos que ya estaba en territorio canadiense.

El acuerdo del pago de los 5 millones de dólares se cerró finalmente el 8 de febrero del 2018 en la casa de Santrich, donde se llevó a cabo la segunda reunión clave de la operación. Allí Santrich fue grabado por dos de los cooperantes de la DEA cuando le habría dado instrucciones a Marín para ultimar detalles del traslado de cocaína “porque él estaba ocupado en la política colombiana”.

El cooperante le pasó un billete al exjefe guerrillero, cuya serie sería el señuelo para poder identificar a los enviados al momento del desembolso del dinero. Al final de la reunión, uno de los cooperantes dijo abiertamente a Santrich que quería que la cocaína fuera de la misma calidad a la contenida en la muestra inicial. Y ante la pregunta de si estaba de acuerdo con la transacción Santrich habría contestado que sí.

El documento precisa que el 13 de febero del 2018 se realizó una reunión grabada en el Hotel Miramar, de Miami, en donde finalmente fueron entregados los 5 millones de dólares a la persona anteriormente contactada en Estados Unidos. Esta persona llevaba una fotografía del billete. Las autoridades entregaron los 5 millones de dólares en billetes falsos en el maletero de un automóvil.

Con esta decripción de los hechos, la Jurisdicción Especial para la Paz se dispone a conceptuar sobre la extradición de Santrich a los Estados Unidos. De por medio hay toda una discusión jurídica sobre el camino que adoptó el tribunal especial para la paz para aterrizar en el estudio de si los delitos se cometieron con posterioridad a la firma del acuerdo de paz. Sin embargo, acá están los argumentos centrales con los que de fondo se tendrá que disponer a dar su veredicto final.