Hoy se cumplen 10 años del cierre de RCTV ordenado por Chávez

A las cero horas del 28 de mayo de 2007 se apagó su señal por primera vez.

A las cero horas del 23 de enero de 2010 sucedió de nuevo.

Y Venezuela definitivamente dejó de verla.

Pero lo que se creía en ese momento acabaría con Radio Caracas Televisión no pudo con la decisión de sus dueños, sus empleados de décadas de trayectoria, y hasta el interés de otras productoras internacionales, de continuar manteniendo viva la que una vez fue una de las empresas venezolanas de mayor producción y transmisión de contenidos audiovisuales, premiados y de gran aceptación entre el público televidente.

Sin embargo, hay que aceptarlo: RCTV no es la misma, aunque al mismo tiempo no ha dejado de ser.

Esto es porque a la par de que mantiene vigente su lucha legal por lo que en su caso asegura es la justicia que se le debe ante “el cierre arbitrario” de que fue objeto hace 10 años, también continúa trabajando con mística, aunque de un modo diferente.

La CIDH sentenció, el Estado venezolano no acató

Una sentencia emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de fecha 22 de junio de 2015, concluyó que el Estado venezolano había violado diversos derechos humanos al no renovar en 2007 la concesión de la empresa Radio Caracas Televisión. Por ello ordenó al Estado venezolano “restablecer la concesión de la frecuencia del espectro radioeléctrico correspondiente al canal 2 de televisión”, algo que la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) posteriormente señaló, en sentencia  N° 1175 como “inejecutable”.

Y que a la fecha así sigue siendo así.

“La sentencia que la CIDH declaró a favor de RCTV es una sentencia que debe cumplirla el Estado venezolano tal y como está”, asegura Oswaldo Quintana, abogado de Radio Caracas Televisión.

“Nosotros estamos esperando que el Estado venezolano dé fiel cumplimiento a lo establecido por la CIDH. Y la misma Corte lo ha dicho: está esperando que el Estado venezolano dé cumplimiento a su sentencia, para ellos el fallo de la Sala Constitucional del TSJ no tiene ningún tipo de validez”, observó.

Explicó el jurista que ante la negativa por parte del actual Gobierno de acatar lo que la dependencia jurídica de la Organización de Estados Americanos (OEA) ha ordenado no puede haber ningún tipo de apelación, revisión. Esto es porque las sentencias de la CIDH son “inapelables, definitivas, no pueden ser revisadas”. Por ello asevera que las revisiones que hace la dependencia Constitucional del TSJ de las diferentes decisiones de la CIDH, “para ver si pueden ser ejecutables o no”, son ilegales. Señala incluso la actuación “inconstitucional” por parte del máximo órgano de justicia del país porque la Carta Magna establece que los tratados internacionales que ha suscrito Venezuela “son de obligatorio cumplimiento y no pueden ser revisados por ningún órgano, nacional o internacional”.

Indica Quintana que al día de hoy lo único que pueden hacer -y están haciendo- “es solicitando a la CIDH se dirija nuevamente al Estado venezolano y le haga saber que una de sus obligaciones internacionales, asumida previamente, es el cumplimiento de la sentencia”.

“Ya le mandamos una comunicación a la CIDH y le vamos a mandar una nueva comunicación, solicitándole que se dirija al Estado venezolano de manera formal y le exija el cumplimiento de la sentencia. Tarde o temprano el Estado venezolano va a tener que darle cumplimiento a la sentencia”, aseguró.

Equipos que no han sido devueltos

Otra asunto que dicta la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre el caso RCTV es la devolución de “los bienes objeto de las medidas cautelares”, esto refiriéndose a los equipos de “microondas, telepuertos, transmisores, equipos auxiliares de televisión, equipos auxiliares de energía y clima, torres, antenas, casetas de transmisión, casetas de planta, cerca perimetral y acometida eléctrica”, propiedad de la mencionada empresa de televisión, que fueron tomados por el Estado a través de las “medidas cautelares” señaladas en la sentencia No. 957 de la Sala Constitucional, del 25 de mayo de 2007, con ponencia de la Dra. Luisa Estella Morales.

“Todo abogado sabe que una medida cautelar tiene el objetivo de establecer una situación jurídica temporal mientras se da una sentencia definitiva sobre el asunto. Aquí hay una medida temporal, cautelar, tiene diez años de ejercida, lo que es un absurdo desde el punto de vista jurídico”, deplora el experto en asuntos legales.

Pese a esta realidad, el representante jurídico de esta empresa enfatiza que “la propiedad de los equipos que en este momento siguen siendo incautados por el Estado venezolano le pertenecen a RCTV, tienen que devolverlos según la CIDH”.

Puntualiza que RCTV nunca recibió ningún tipo de pago, ni de compensación económica, ni de contraprestación por la incautación y el uso de sus equipos. Y desconocen cuál es su estado porque a los representantes de la empresa se les ha prohibido el acceso a los mismos, o hacer algún tipo de inspección judicial sobre esos bienes, así como tampoco tienen algún tipo de información sobre su situación.

Un país con espacio para todos

El abogado de Radio Caracas Televisión asegura que con el cumplimiento de lo sentenciado por la CIDH, esa empresa venezolana no pretende excluir o perjudicar a ningún trabajador ni a ningún medio de comunicación.

“Si fuese un argumento que eso va a dejar sin trabajo a los trabajadores de TVES pues entonces, ¿por qué se dejó sin trabajo a los trabajadores de RCTV?”, reflexiona Oswaldo Quintana. “Además, eso no es cierto porque ese canal de televisión puede seguir funcionando, porque existen suficientes frecuencias en el espectro para asignarle una para que siga funcionando”.

“Nosotros lo único que queremos es que nos devuelvan la señal de RCTV y que por supuesto existan más canales de televisión”, resalta, defendiendo ante todo que “en Venezuela cabemos todos. Aquí no se trata de quitarse unos para ponerse otros”, aclara.

“Y bienvenida la competencia, bienvenida la existencia de muchos canales de televisión”, dice Oswaldo Quintana porque “mientras más empresas de trabajo, públicas y privadas existan, más oportunidades de trabajo va a haber para los venezolanos. Y con ello va a haber más oportunidades de desarrollo social, de crecimiento personal”.

“Los trabajadores de RCTV sentimos un gran respeto por los trabajadores de todos los medios de comunicación, incluyendo los de VTV y  TVES (ambos estatales). Yo creo que cada quien hace su mejor esfuerzo y trabajo según sus convicciones. Yo creo que en un país grande, próspero, como el que queremos construir todas las tendencias caben y las formas de pensamiento deberían caber. Y todas las personas deberían tener las mismas oportunidades. Eso es un poco lo que todos los venezolanos queremos”, comentó.

Lo que se perdió con el cierre de RCTV

Como un trabajador más, del que fue calificado como “el canal de todos los venezolanos”, Oswaldo Quintana sostiene que con la salida del aire de RCTV los venezolanos perdieron mucho, no solo como televidentes sino en general como habitantes del país.

“El cierre de RCTV en los dos modos representó para los venezolanos la pérdida de una canal de televisión a través del cual podía informarse y tener una visión distinta a la planteada por otros canales de televisión, ni mejor ni peor sino adicional”, comienza por enumerar.

“No hay nada más dañino para la democracia y para el ciudadano corriente que contar con una sola fuente de información. La opinión pública debe conformarse de la conjunción de distintas fuentes de información, del contraste de distintas opiniones, para hacer una opinión propia de los temas que se investigan”, analiza, criticando que con el cierre de RCTV “a todos los venezolanos le quitaron una fuente de información, que nosotros consideramos que era imparcial, objetiva, muy profesional que ayudaba al ciudadano a formarse su opinión sobre el acontecer nacional”

En segundo lugar, con el cierre de RCTV “se perdió una fuente de entretenimiento gratuito. No todo el mundo que sintonizaba RCTV lo hacía para ver El Observador o los programas de opinión, pero sí había mucha gente que solo veía su telenovela, o ¿Quién quiere ser millonario?, o veía los programas de concurso, la Radio Rochela, los musicales, las películas”.

En el tercer punto Quintana quiso enfatizar que “perdimos como país el impulso que traía la industria de la telenovela venezolana a nivel latinoamericano”.

“La telenovela como producto audiovisual es uno muy latinoamericano, de exportación para el mundo. Y la competencia de RCTV impulsaba el crecimiento de esa producción de telenovelas en Venezuela, además de que era una fuente enorme de empleo”, dice.

“Una sola telenovela genera, en promedio, de 300 a 350 puestos de trabajo. Entre lo que tienes que contratar de artistas, de escritores, técnicos, camarógrafos, luminitos, sonidistas, de técnicos de edición, de coloristas, de personal a destajo, de personal administrativo. Una sola telenovela. Y RCTV llegó a producir tres, cuatro telenovelas al año”.

Pero también habla por el personal que trabajaba en los demás programas que producía: el noticiero El Observador, los otros de información e investigación, de variedades, de humor, de concursos, entre otros.

Lo invitamos a ver: Una mirada a los programas y personajes emblemáticos de RCTV

“Eso era una industria que generaba muchísimos puestos de trabajo al año. Fueron familias enteras que se quedaron sin trabajo. Y eso en el mediano y largo plazo impacta el desarrollo económico de una industria en un país determinado”, critica de manera aguda.

Fueron cantidad de empleos que se perdieron y que no pudieron ser absorbidos o generados en los otros canales venezolanos. Pero además, mucho de ese personal profesional, especializado, se fue a otros países donde pudieran desempeñarse y ser apreciados.

“Se fueron para Colombia, para México, a trabajar en los canales de televisión de habla hispana de Estados Unidos, se fueron para Ecuador, Panamá, Chile, Argentina”, enumeró Quintana.

Con lamento destacó que “Venezuela perdió no solo puestos de trabajo sino experticia, experiencia y técnicos especializados en una industria específica que es la de la televisión, dándole una ventaja competitiva a otros países porque en vez de exportar el producto exportamos la mano de obra y la experticia que ellos tenían”.

“Eso fue una verdadera fuga de talento, de Venezuela al exterior”, repudió.

RCTV, la que sigue siendo

Después de su segundo cierre, en 2010, Radio Caracas Televisión ha continuado hasta la fecha produciendo contenidos para la televisión, básicamente para otros canales de Venezuela y del exterior.

“Básicamente el canal se convirtió en una productora de contenidos audiovisuales, de un tamaño muy pequeño comparado con lo que era antes el canal de televisión. Pasó a ser una empresa de más de mil trabajadores a una empresa que no pasa de cien personas”, informa su abogado.

Comenta sin dudarlo que tanto para los trabajadores actuales de RCTV, como para los ex trabajadores de esta planta televisiva,  para los accionistas, sus directivos, “pero sobre todo para la inmensa mayoría de los venezolanos, existe la esperanza de que RCTV vuelva a las pantallas de Venezuela”.

EL UNIVERSAL / VENEZUELA

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