Gustavo Azócar Alcalá: ¿Quién gana y quién pierde con las elecciones regionales?

El Calabozo de la Libertad

 

¿Quién gana y quién pierde con las elecciones regionales?

 

 

Por: Gustavo Azócar Alcalá

 

 

Antes de tomar la histórica decisión de definir si va a votar o no en las elecciones regionales organizadas por Tibisay Lucena y las otras 3 reptoras oficialistas que dominan el CNE, y que supuestamente se llevarán a cabo el venidero 15 de ocubre, hágase al menos esta pregunta: ¿usted cree que Nicolás Maduro ordenó montar unas elecciones para entregar 23 gobernaciones de estado a los partidos de la oposición? ¿usted de verdad cree que Maduro es tan estúpido, tan imbécil, tan inepto, que ha decidido hacer unos comicios para que los gane la MUD?

Maduro, el hombre que no quiso hacer el Referendo Revocatorio en 2016 porque sabía que lo iba a perder por paliza, el Presidente que no quiso hacer unas elecciones abiertas y transparentes para escoger a los integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente porque estaba completamente seguro de que nunca jamás las iba a ganar, ¿ha decidido hacer en octubre de 2017 unos comicios sólo para Gobernadores (no habrá elección de diputados a los Consejos Legislativos) para entregar 23 gobernaciones de estado a los opositores? Eso no suena nada coherente. Y es muy poco inteligente.

Si Maduro sabe que va a perder las elecciones regionales, porque sus candidatos son muy malos, y porque 8 de cada 10 venezolanos rechaza su gestión como gobernante, entonces ¿Qué hay detrás de la decisión de Maduro de hacer los comicios regionales? La respuesta es muy sencilla: legitimidad. Maduro necesita legitimar su dictadura. El ex chofer del Metro de Caracas necesita legitimar su régimen dictatorial y muy especialmente a su fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente, electa mediante una trampa montada por el CNE.

Maduro no quiere entregar el poder, eso está muy claro. Tampoco quiere compartirlo, y menos con 23 gobernadores de la oposición. Pero hay algo que Maduro si quiere, algo que sí necesita desesperadamente: quiere desactivar el discurso internacional que lo tilda de dictador. Quiere romper el discurso que ha hecho ver al CNE como una institución criminal y acabar con la campaña internacional que no reconoce a la Asamblea Nacional Constituyente como una institución válida, sino más bien como un poder ilegítimo y usurpador.

Maduro también necesita acabar con el plan que ha montado la OEA con el apoyo del gobierno de Estados Unidos para aislar a su gobierno, y contrarrestar las sanciones impuestas por Donald Trump.

¿Qué hará Maduro para lograr todo eso? Fácil: organice unas elecciones regionales, permita que los partidos políticos de oposición ganen unas cuantas gobernaciones de estado, y al otro día, después de los comicios, ofrezca un discurso en el que usted mismo reconocerá el triunfo opositor, como una gran demostración de democracia y libertad, y en el que invite a los gobernadores a un gran diálogo nacional por la paz.

El día después de las elecciones regionales, el país no solamente amanecerá con nuevos gobernadores, sino también con un Nicolás Maduro remozado, con un gobierno nacional revitalizado, y con un CNE y una Asamblea Nacional Constituyente totalmente legitimados y listos para organizar el próximo golpe de estado: la anulación de los comicios presidenciales de 2018 y la reforma de la Constitución de 1999.

Es una verdad de Perogrullo: la oposición podrá ganar las 23 gobernaciones el 15 de octubre, pero eso servirá de muy poco, porque Maduro seguirá siendo Presidente y la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente seguirá haciendo de las suyas. Y no sólo eso: los Consejos Legislativos seguirán en manos del PSUV para controlar los presupuestos regionales y cortar la cabeza al primer gobernador que se ponga cómico.

Es bueno recordar que el tramposo CNE de Tibisay Lucena organizó comicios sólo para Gobernadores. No habrá elecciones para los diputados regionales, lo cual constituye una nueva violación de la Constitución porque el período de los legisladores regionales también está vencido desde noviembre de 2016. Nadie puede entender como los partidos de la MUD aceptaron ir a elecciones de Gobernadores, pero no exigieron elecciones para diputados regionales, con lo cual convalidaron, una vez más, una nueva violación de la Constitución por parte del CNE.

Hay algo más: tan pronto se produzca la elección de gobernadores, el discurso opositor contra el CNE habrá terminado, porque ¿cómo critica usted a un CNE que lo acaba de declarar ganador de unos comicios? ¿cómo cuestiona usted las elecciones fraudulentas que permitieron la escogencia de 549 miembros de la Asamblea Nacional Constituyente, si usted acaba de participar —-y probablemente ganar— unas elecciones fraudulentas de gobernador?

Después del 15 de octubre se acabará el discurso opositor contra la fraudulenta e ilegal Asamblea Nacional Constituyente, porque ¿cómo critica usted a los miembros de la ANC que fueron producto de una elección violatoria de la Constitución si usted como gobernador también es producto de una elección que se hizo violando la Constitución?

La MUD dirá el 16 de octubre, el día siguiente de los comicios regionales, que ha ganado la mayoría de las gobernaciones, e intentará mostrarle al país y al mundo que ha ganado unos comicios en buena lid, y que ha derrotado a los candidatos oficialistas del gobierno de Nicolás Maduro. Pero a pesar de haber perdido la mayoría de las gobernaciones (como todo parece indicar) Maduro también se mostrará triunfante ante las cámaras de televisión, porque le habrá demostrado al mundo que en Venezuela no hay dictadura, que muy por el contrario, lo que hay es una robusta democracia participativa y protagónica que acaba de realizar unas elecciones muy democráticas y participativas y que él, como un gran demócrata, no tiene ningún problema en reconocer el triunfo de los opositores.

Acto seguido, Maduro invitará a los ganadores a que reconozcan y se sometan a las órdenes y directrices de la Asamblea Nacional Constituyente (tal como lo hizo el rector opositor del CNE, Luis Emilio Rondón) si quieren mantenerse en sus cargos. Los conminará a integrarse a la Gran Mesa de Diálogo Nacional Obligatoria (so pena de ser sancionados por la Asamblea Nacional Constituyente) y les advertirá que aquellos que no reconozcan a la ANC serán destituidos de sus cargos y enjuiciados como los alcades Ledezma, Ceballos, Smolansky, etc.

Como la mayoría de los Consejos Legislativos están en manos del PSUV, los legisladores regionales procederán a la destitución de todos aquellos gobernadores que no reconozcan a la ANC. En  su lugar serán designados gobernadores afectos al gobierno nacional (tal como ha ocurrido con las alcaldías de que estaban en manos de opositores) y asunto arreglado.

No hay peor ciego que aquel que no quiere ver: el propósito de las elecciones regionales es darle legitimidad a Maduro, a la ANC y al CNE. Después que se hagan los comicios regionales y estas tres instancias hayan sido legitimadas a nivel nacional e internacional, todo lo demás será historia.

Ahora ya sabe por qué Maduro ha decidido hacer elecciones de gobernadores el 15 de octubre. Si su decisión, después de haber leído estas líneas, sigue siendo ir a votar, usted está en su derecho de hacerlo y mi trabajo es respetar su decisión. Yo, como ya lo he dicho en anteriores columnas, no iré votar. No me voy a prestar para legitimar a Maduro, a la ANC y al CNE. Mi nombre no aparecerá vinculado a este nuevo fraude. Conmigo no cuenten para esta nueva farsa.

 

  1. 3 de septiembre de 2017

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