Gustavo Azócar Alcalá: 10 razones para no sacar el carné de la patria

 

Maduro quiere obligar a todos los venezolanos a que saquen por la fuerza el denominado Carnet de la Patria. El dictador ha ordenado a todos sus subalternos que pongan en marcha  una serie de planes, programas y proyectos que tienen que ver directamente con ese documento político/ideológico/partidista que fue inventado hace poco más de un año para ejercer un mayor control social, político, ideológico, electoral y económico sobre la población. El ex chofer del Metro de Caracas ha puesto una pistola en la sien a los venezolanos: o sacan el carnet o se mueren.

Hay una razón fundamental para ello: el gobierno informó a comienzos de 2018, como un gran éxito, que en la base de datos del fulano carné de la patria había poco más de 16 millones de personas inscritas (16.595.140 para ser precisos). Pero en las fraudulentas y tramposas elecciones presidenciales del pasado 20 de mayo, que fueron convalidadas por unos falsos opositores mercenarios, Maduro apenas logró sacar poco más de 6 millones de votos (la cifra, evidentemente fue menos del 50% de ese número) gracias a las máquinas traga níqueles del CNE, lo cual quiere decir, que más de 10 millones de personas que se inscribieron y sacaron el carnet no fueron a votar por el heredero de Hugo Chávez.

La fraudulenta elección del 20 de mayo encendió las alarmas en la dictadura. Maduró ganó con trampa y el mundo lo vio en vivo y directo. El régimen se ufana de tener una base de datos de poco más de 16 millones de personas inscritas en el carnet de la patria, pero resulta que apenas el 30% obedeció las órdenes del gobierno. En un país de aproximadamente 32 millones de habitantes eso es muy grave. Porque significa que más del 70% de la población no acata las instrucciones ni las órdenes que se dan desde el Palacio de Miraflores. La gente acepta las migajas y limosnas que le entrega la dictadura porque no tiene otra opción.

En virtud de ello, Maduro ha ordenado incrementar el control social, político, ideológico, económico y electoral del país. Y la única manera que tiene para hacerlo, es poniendo en marcha un mecanismo de segregación (muy parecido al Apartheid sudafricano) que aumente la dependencia de los ciudadanos hacia el gobierno. Esa es la razón por la que nos quieren meter a todos a juro en la base de datos del carné de la patria: Maduro quiere imponernos una libreta de racionamiento cubana, pero moderna. Su función es exactamente la misma: racionar productos y servicios. Ahora solo falta que Maduro decrete un “período especial” como el que se aplicó en Cuba en la década de los 90.

Mientras escribo estas líneas me entero que hay un grupo de ilustres venezolanos proponiendo que todos los ciudadanos que vivimos en este país salgamos corriendo a inscribirnos en el carné de la patria, supuestamente con el propósito de “colapsar” el sistema. He tratado de entender las razones que tienen quienes plantean una cosa tan absurda y créanme: no las encuentro por ninguna parte. Inscribirnos en el carné de la patria es convalidar una ilegalidad. Pero no sólo eso, es darle la razón y los argumentos al gobierno para que aplique su plan de racionamiento y su apartheid.

He dicho, y lo sostengo, que NO ME INSCRIBIRE en el carné de la patria. No apoyaré con mi firma, ni con mi nombre, ni con mis datos una vulgaridad como esa. Respeto a quienes decidan hacerlo. No juzgaré a quienes lo hagan. Entiendo que hay mucha gente que se asusta, se atemoriza, se chorrea, se espanta y sufre de taquicardia cada vez que Maduro anuncia nuevos controles sobre la sociedad. Cada quien que asuma su responsabilidad. Quien esto escribe, asumirá la suya.

He tratado, en la medida de lo posible, de ser coherente con mis ideas, con mis pensamientos, con mis creencias y mi compromiso con Venezuela. No convalidé el fraude de las elecciones de gobernadores, No convalidé el fraude de las elecciones de Alcaldes. No convalidaré el fraude de las elecciones de concejales. No apoyé el fraudulento diálogo en República Dominicana. No creo que haya una salida electoral a la crisis política, económica, social y humanitaria que existe en Venezuela. Por tanto: no me sacaré el carné de la patria. Punto.

Y para que conste en acta, como se dice en el argot jurídico, he aquí las 10 razones que sustentan mi decisión:

 

1.El carné de la patria es un mecanismo que arrancó el 20 de enero  de 2017, con una jornada de inscripción con 1.876 puntos en su primera fase, que no tiene un fundamento jurídico ni está establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. El carné se planteó como un sistema de identificación para determinar la cantidad de personas que reciben subsidios, ayudas, dinero, becas y otros beneficios a través de  las misiones creadas por la dictadura de Nicolás Maduro. Quien crea en las misiones que saque su carné. Quienes no creemos en esas misiones no lo sacaremos.

 

2.- El carné de la patria es inconstitucional. Es una clara violación a los derechos humanos. Su figura no aparece en ningún artículo de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Ese carnet político/partidista no puede suplantar ni sustituir a la Cédula de Identidad, que es el documento legal que sirve para identificar a todos y cada uno de los venezolanos.

3.- El carné de la patria no es otra cosa que un método ideado por el régimen comunista de Nicolás Maduro para copiar lo que en Cuba fue la famosa Tarjeta de Racionamiento. Mediante el carné de la patria la dictadura quiere poner en marcha un mecanismo para racionar productos y servicios a todos los venezolanos. Es un mecanismo discriminatorio que divide a los venezolanos en dos grupos: los que están con el gobierno y los que no.

4.- El carné de la patria es, además, un mecanismo de segregación y control político. Es un sistema ideado con el macabro propósito de ejercer un mayor control político, económico, electoral y social sobre la población. Es una base de datos utilizada con fines proselitistas, electorales y propagandísticos que sirve al gobierno y a su brazo político, el Psuv.

5.- El carné de la patria NO ES UN DOCUMENTO DE IDENTIDAD. No es una cédula. No es un pasaporte. Los únicos documentos de IDENTIDAD que se encuentran amparados y establecidos en la constitución de la república bolivariana de Venezuela y en las leyes son los documentos expedidos por el SAIME: cédula y pasaporte. El carné de la patria es el carné de una facción política, de un movimiento político que dice ser revolucionario, socialista, bolivariano y anti imperialista. Quienes no profesamos la ideología comunista ni abrazamos los postulados del Socialismo del Siglo XXI no estamos obligados a sacar el carné de la patria.

6.- El carné de la patria es un documento político/ideológico de segregación, mediante el cual el régimen distribuye y ejecuta algunos de sus programas sociales. Uno de esos programas es el denominado CLAP, una caja de alimentos subsidiados y de muy mala calidad que se entrega en algunas partes del país. Quienes no usamos el CLAP no estamos obligados a usar ese carné. Quien esto escribe nació, vivió y creció en un país donde no había CLAP. Lo que habían eran centenares de miles de bodegas donde uno podía comprar lo que le diera la gana, sin presentar carné, en un santiamén.

7.- El gobierno ha dicho que las pensiones sólo se pagarán a quienes tengan el carné de la patria. Esa acción es una clara violación a los derechos humanos de nuestros padres, abuelos y ancianos quienes no merecen ese trato indigno y discriminatorio. No es justo que quienes trabajaron 40 y 50 años por el país, sean sometidos al escarnio de tener que sacar un carné para que le puedan entregar lo que les pertenece por derecho. Mientras en muchos países del mundo, los pensionados gozan de derechos, atenciones, privilegios y beneficios económicos y sociales, en la Venezuela socialista son sometidos al martirio de tener que hacer colas kilométricas para entrar a un banco a retirar una miseria. Y ahora les dicen que si no tienen carné no cobran.

 

8.- El gobierno ha dicho que la gasolina sólo se venderá a quienes tengan el carné de la patria. Esa decisión es una nueva violación a los derechos humanos. En ninguna parte de nuestra Constitución se establece la diferenciación entre los venezolanos que sean socialistas y los que no lo sean. El único documento válido para hacer valer los derechos de un venezolano es la cédula de identidad. La gasolina que vende el gobierno no es del gobierno, es propiedad de todos los venezolanos y, por tanto, no puede ser vendida a unos sí y a otros no. No existe ninguna ley en Venezuela que sostenga que la gasolina es para quienes tengan el carné de la patria. El gobierno puede entregar el subsidio de la gasolina a quienes tengan el carné si así lo quiere. Pero lo que no puede hacer, bajo ninguna circunstancia, es negar la venta de la gasolina a los venezolanos que no quieran sacar ese carnet.  En mi caso particular, prefiero pagar la gasolina a precios internacionales, así tenga que pedir prestado, antes que sacar el carné de la patria.

9.- El carnet de la patria está vinculado al Censo de Transporte Automotor realizado por el gobierno recientemente. He decidido no participar en ese censo. No me da la gana de registrar mi automóvil en un censo ilegal, que no sirve para nada, sólo para satisfacer las ambiciones y controles gubernamentales. Mi vehículo está registrado a mi nombre ante las instancias correspondientes establecidas en la ley. Tengo mi título de propiedad, mi carnet de circulación, mi licencia de conducir, mi certificado médico y mi seguro de Responsabilidad Civil de vehículos. Eso es lo único que la ley me exige para estar legal. Ninguna ley me obliga a participar en ningún censo para que me vendan gasolina. El censo automotor forma parte de los mecanismos de control adheridos al carné de la patria y por esa razón no he participado ni participaré en esa farsa.

  1. Me declaro anticomunista y anti socialista. Mucho más que eso, me declaro anti sistema. Estoy contra el actual sistema político que prevalece en Venezuela y que se ha dado en llamar Socialismo del Siglo XXI. Soy anticastrista, antimadurista y antimilitarista. No convalidaré ninguna de las trampas que han sido preparadas por el madurismo para seguir sometiendo a Venezuela. No convalidaré ninguna de las acciones ejecutadas por el gobierno que vayan contra la Constitución y las leyes de mi país.

Concluyo diciendo algo que no es un secreto para nadie: El carné de la patria es un vulgar mecanismo comunista de racionamiento y sometimiento. Primero racionaron la comida y los alimentos. Después racionaron la energía eléctrica. También están racionando el agua. Han racionado las medicinas y los medicamentos. Hay racionamiento de gas doméstico. Ahora racionaran la gasolina y los lubricantes.  Mi familia y yo hemos soportado todos esos racionamientos sin necesidad del carné de la patria. No sacar ese adefesio es nuestra manera pacífica y democrática de resistencia contra esta dictadura.

 

 

San Cristóbal, 29 de agosto de 2018