Gina Montaner: Venezuela, el fraude estaba cantado

Por Gina Montaner

Poco después de que el domingo en la noche la Presidenta del Consejo Nacional Electoral de Venezuela, Tibisay Lucena, anunciara que Nicolás Maduro había sido reelegido, el opositor Henry Ramos Allup publicaba en Twitter que lo había anticipado hacía tres semanas, “El resultado estaba cantado”.

El líder de Acción Democrática se refería al juego sucio del gobierno de convocar unas elecciones fraudulentas con el único propósito de que Maduro permanezca en el poder para perpetuar el fallido modelo político que impuso Hugo Chávezhace ya casi veinte años. Allup y otros dirigentes de la oposición que han conformado el Frente Amplio advirtieron de esta maniobra y llamaron a la abstención.

En cambio, el ex chavista, Henri Falcón, decidió presentarse encabezando el partido Avanzada Progresista, al igual que el candidato evangélico Javier Bertucci. Apartándose de un bloque opositor que, aunque debilitado, se unió en su repudio a lo que desde el principio calificó de “farsa electoral”, ambos apostaron por presentarse a unos comicios que prometían ser, cuando menos, irregulares.

Incluso antes de que el CNE declarara vencedor a Maduro en una jornada marcada por un abstencionismo sin precedentes, Falcón no tardó en declarar que desconocería los resultados del proceso electoral por carecer, dijo, de legitimidad. O sea, se habían cumplido los temores de la mayoría de los líderes históricos de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) como María Corina MachadoHenrique CaprilesLeopoldo López o el propio Allup. El ex gobernador de Lara se había prestado a participar en una carrera que desde el inicio contaba con los amaños del oficialismo. Y tras el fiasco pedía nuevamente la convocatoria de comicios presidenciales en un país en el que ni siquiera las bases tradicionalmente chavistas han salido a votar, tal y como se pudo ver en barriadas populares con recintos electorales semivacíos.

A estas alturas, con la miseria azotando a un pueblo que no encuentra víveres ni medicinas y una crisis económica que no tiene fin, la desesperanza se ha apoderado de los venezolanos. Tanta es la fatiga nacional, que ni siquiera los chantajes de Maduro para coaccionar el voto han conseguido movilizar a una sociedad aquejada de desaliento colectivo.

Una vez más la maquinaria chavista se valió de la compra de votos con amenazas no tan veladas de quitarles la asistencia alimenticia a quienes no eligieran al candidato oficial. Incluso antes de estos comicios engañosos, Maduro les aumentó el sueldo a los funcionarios y prometió bonos en el Día de la Madre. No contento con sus cacicadas, planteó la disyuntiva de “votos o balas”. Es evidente que ya ni la estrategia del terror le funciona.

El CNE y todo el aparataje gubernamental pueden proclamar emperador a Maduroa pesar de que la mayoría de las naciones vecinas no da por válidas unas elecciones en las que, según la oposición, menos del 30% de los electores inscritos salió a votar. El propio gobernante, consciente de que la abstención le ha ganado el pulso, ahora llama al “diálogo nacional”. Son maneras de seguir dándole la espalda a la terrible realidad que vive Venezuela con tal de que su régimen se mantenga en pie.

La oposición dentro y fuera del país pide que se ejerza la presión internacional y una vez más invoca la unidad y a dar la batalla para deshacerse de un gobierno que va camino de eternizarse como la dictadura comunista en Cuba. Pero los venezolanos, asolados por casi dos décadas de empobrecimiento a manos de una mafia en el poder que tiene mucho que perder, comienzan a ver como única salida el exilio y la migración. Para ellos ya no hay promesas que valgan.

 

Para leer el original ingrese aqui: http://www.elmundo.es/internacional/2018/05/22/5b02772cca4741f35a8b4646.html