Dos generales de la FANB le ofrecieron a Leopoldo López sacarlo del país por órdenes de Maduro

Leopoldo López no había sido candidato a presidente en 2013. En las históricas primarias de la Mesa de Unidad Democrática apoyó a Henrique Capriles. La noche de los comicios, el 13 de abril de 2013, la oposición denunció fraude. El búnker opositor era un hervidero. López hubiese preferido una actitud más combativa de Capriles para defender lo que creía era un resultado favorable, pero aun así no quebró al bloque antichavista. Esa noche se registraron incidentes y comenzó a correr el rumor de que lo encarcelarían. Infobae estaba en Caracas y supo que su orden de captura estaba emitida, pero el chavismo se guardó la carta. La usó menos de un año después.

Luego del traspié electoral, el opositor motorizó su estrategia conocida como “La Salida” y en poco tiempo se transformó en el emblema de la lucha contra el gobierno de Nicolás Maduro. Su protagonismo en las espontáneas movilizaciones de entonces hizo que el propio mandatario lo eligiera como enemigo favorito. Lo puso en la mira y logró que la Justicia —con serias acusaciones de parcialidad— lo persiguiera, encarcelara y condenara.

Pero desde el 12 de febrero —día en que se produjeron los disturbios por los que lo condenaron— hasta el 18 —cuando lo detuvieron—, pasaron muchas cosas.

Su madre, Antonieta Mendoza de López, reconstruyó esos días. “La última vez que Lilian y yo lo vimos fue el 12 a la noche, cuando libraron la orden de captura. Ahí él se escondió”, recuerda. A partir de ese momento, sufrieron allanamientos y “una cobarde amenaza de Diosdado Cabello”, según cuenta Antonieta. “La madrugada del sábado 15, Lilian estaba en mi casa con los niños y nos allanaron 20 hombres con armas largas y pasamontañas”. Luego de ese episodio, llegó Diosdado Cabello, por ese entonces presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y, vale aclarar, sin ninguna potestad constitucional para intervenir en el proceso contra López. “Llegó de madrugada a nuestra casa dos veces, la del 16 y la del 18. Siempre dijo que Leopoldo debía exiliarse. En la madrugada del 18, vino con una amenaza cobarde, dijo que a Leopoldo lo iban a matar si se entregaba públicamente. Lo iba a matar la gente de la derecha o los colectivos (por el movimiento armado chavista)”.

La orden de captura en su contra también se libró de manera polémica. “Los hechos ocurrieron al final de la tarde y a las 20, la Fiscalía ya había dictado su captura. Sin una investigación, sin riesgo de fuga. Obviamente fue un proceso irregular”, explicó su abogado, Juan Carlos Gutiérrez.

Según reveló, entre que terminaron las protestas del 12 de febrero y el momento en que se dictó la captura, Leopoldo López recibió una inesperada oferta del régimen Venezolano. “Yo nunca lo he dicho públicamente, pero dos generales se acercaron y ofrecieron sacarlo del país. Seguían órdenes de Nicolás Maduro, no era un hecho irregular“, reveló el abogado.

Esta oferta llegó antes del acta de captura. Desde el entorno del político, están convencidos de que el objetivo chavista era sacarlo del territorio venezolano. “La orden de detención estaba dirigida a que Leopoldo López huyera del país, esa era su estrategia”, afirmó el defensor. Pero la familia nunca quiso negociar. “Esa palabra nunca pero nunca fue una opción”, remarcó la madre de López.

En su entorno no creían que entregarse fuera la decisión correcta. Su madre se enteró tres días antes. “Nos explicó que se iba a presentar, no se iba a mantener en la clandestinidad porque corría peligro su vida. El exilio, además, nunca fue una opción para él”, cuenta orgullosa.

“Mi marido, Lilian y yo sabíamos lo que nos esperaba. Sabíamos que iba a lo que iba. Ya esto era una dictadura. Sabíamos que el proceso iba a ser duro y largo. Él nos convenció”.

Antonieta aún recuerda el diálogo palabra por palabra:

—Leopoldo, piensa en Lilian, en los niños…
—Mamá, ni la clandestinidad ni el exilio son una opción para mí, yo sería prisionero de mi alma.

Según su madre, hoy contestaría lo mismo.

Su mujer tampoco estaba de acuerdo. A ella también tuvo que convencerla. “Sabíamos que en Venezuela no hay Estado de derecho, pero su determinación me convenció. No se arrepiente él ni me arrepiento yo“, aseguró Tintori de manera contundente.

Gutiérrez, su abogado desde el año 2002 y quien lo representó en 22 procesos legales, también le recomendó no entregarse en 2014: “Yo pensaba que no era lo correcto porque no se iba a garantizar el debido proceso. Tenía razón, no se lo respetaron pero ahora, a la distancia, entiendo que hizo bien. Él me explicó sus razones políticas, humanas y familiares y me ha demostrado su amor por Venezuela. Me convenció en esa charla de que debía entregarse”, cuenta el defensor. “Su convicción me dio más argumentos para defenderlo”, agregó.

Con la decisión tomada, Leopoldo López y su familia se enfrentaron al 18 de febrero.

“Fue un día extraño. Mi marido y yo fuimos a la Plaza José Martí sin saber cuánta gente lo iba a acompañar. Llegamos a pie por detrás del monumento (ese desde donde dio su último discurso en libertad). Se tuvo que subir ahí porque el gobierno no le permitió montar una tarima”, cuenta su madre, y se apresura a aclarar: “Sentí orgullo de verlo rodeado de 700 mil personas, era una multitud de venezolanos que había seguido su llamado a protestar. Fue el inicio de una gran causa”.

Tintori también recuerda lo que sintió ese día: “Vi a un héroe entregando su libertad por el pueblo, por sus hijos. Decidido, determinado y llamando a las cosas por su nombre”.

(Reuters)

(Reuters)

A las 12:23, Leopoldo López se entregó. Nicolás Maduro llevaba días amenazando con su detención. Pidiéndola en cadena nacional y, seguramente, en cadena privada a la Justicia. Lo responsabilizaba por las muertes durante las protestas de los primeros días de febrero. Por ese entonces, como ahora, los venezolanos salían a las calles para reclamar seguridad, apertura democrática y alimentos.

Minutos antes de entregarse, afirmó: “Esta lucha es por nuestros jóvenes, es por los estudiantes, por los reprimidos, por los encarcelados, por todo el pueblo de Venezuela que hoy está sufriendo colas y escasez”.

Luego de agradecerle a la multitud que lo acompañó y de besar a su mujer, caminó hacia una tanqueta de la Guardia Nacional Bolivariana. Vestido de blanco, el mundo vio cómo los funcionarios de la GNB —vestidos de verde— lo sujetaban y lo introducían en el vehículo.

Así se entregaba Leopolo López, el 18 de febrero de 2014

Lo arrestaron bajo cargos de “conspiración, incitación a delinquir, intimidación pública, homicidio agravado premeditado y terrorismo”. Lo recluyeron en la cárcel militar, el penal de Ramo Verde. Luego, el 10 de septiembre de 2015, fue sentenciado a 13 años, 9 meses y 7 días de prisión. A pedido del presidente, fue condenado por instigación pública y daños a la propiedad. El jueves pasado, el Tribunal Supremo de Venezuela cerró su caso y ratificó la condena. Ahora, la defensa de López deposita sus esperanzas en la esfera internacional… o en un cambio de gobierno.

INFOBAE

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