Caravana de migrantes financiada por Maduro: ¿El detonante para una intervención en Venezuela?

Por Orlando Avendaño (Panam Post)

Va una caravana de migrantes hacia Estados Unidos. Dispuesta a quebrantar su estado de Derecho. Blanden banderas, como si se tratara de una invasión guiada por algún Atila.

En los retratos no predominan ni mujeres ni niños. Hombres, más bien, enteros, sanos y fúricos. Medio bárbaros, forzando las fronteras de los países. Marchan por centroamérica exigiendo que le cedan concesiones. Que con ellos la ley no se cumpla. Que abajo las fronteras, que viva un mundo sin ellas.

Un imprescindible editorial del The Wall Street Journal explica por qué no se puede confundir esta caravana, que salió de Honduras bastante organizada el pasado 13 de octubre, con otros movimientos migratorios, como la huída de venezolanos del régimen criminal de Nicolás Maduro.

En el artículo titulado The Caravan to Nowhere (La caravana a ningún lado), la junta editorial dice: “Cuando la migración se vuelve un arma política para fomentar el caos, los líderes no tienen otra opción más que hacerle frente y proteger su seguridad nacional. Para muestra son los 4.000 o más centroamericanos que buscan llegar a pie a través de México hasta Estados Unidos“.

“Olas de humanidad, que marchan al paso, no se materializan de manera espontánea y tampoco lo ha hecho esta «caravana». Esta marcha está organizada y no necesariamente en beneficio de los migrantes”, continúa la junta editorial.

Luego, en el diario se esgrime una comparación con el denominado «éxodo de Mariel» de 1980, cuando un movimiento de masa de cubanos terminó convirtiéndose en una ofensiva contra Estados Unidos. No solo disidentes, sino criminales y desadaptados zarparon el Mary Evelyn hacia Key West, Florida.

“No ha habido un intento similar de arrollar la ley de inmigración de Estados Unidos, bajo el pretexto de celebrar la libertad americana, desde que se produjo el Éxodo de mariel en 1980”, se lee en The Wall Street Journal.

“Una repetición de Mariel ahora parece venir de Honduras. Aunque los detalles son confusos, sabemos que el excongresista hondureño Bartolo Fuentes, del Partido Libre de la izquierda, ha admitido haber organizado esta caravana”.

Y esto último es esencial. Porque corren imágenes por las redes y denuncias —ciertamente, no comprobadas—. Pero dicen que a los migrantes les reparten dinero y el Gobierno del presidente Donald Trump ha hablado de la supuesta presencia de individuos de Medio Oriente entre los centroamericanos —también lo hizo la organización Judicial Watch, que aseguró que 100 militantes del grupo terrorista ISIS fueron detenidos en Guatemala.

Hay otra acusación, quizá más delicada y decisiva, que podría determinar los siguientes días de uno de los países de la región.

“Hablé con el presidente Hernández de Honduras. Me dijo que la caravana está atravesando México y es organizada por grupos de izquierda y financiada por Venezuela”, dijo el vicepresidente Mike Pence este 23 de octubre.

También dijo que el objetivo de la caravana, financiada por Venezuela, “es desafiar la seguridad de nuestras fronteras y la soberanía de Estados Unidos de América”. “Han cometido un grave error”, sentenció.

Pence habló en la Oficina Oval. Frente a Trump. Antes, el presidente de Estados Unidos había dicho: “Triste. Parece que la policía de México y sus militares no pueden detener la caravana que se dirige a la frontera sur de Estados Unidos. Hay criminales y desconocidos de Medio Oriente. He alertado a la patrulla fronteriza y a los militares de que esto es una emergencia nacional”.

Entonces, dice Trump que la caravana de bandidos y migrantes, que va a Estados Unidos, representa una emergencia nacional y debe haber una respuesta urgente. Y el vicepresidente, Mike Pence, dice que es Venezuela el país que financia esa caravana. Solo hay que sumar. Sacar cuenta y la conclusión es evidente.

De acuerdo con el diplomático y expresidente del Consejo de Seguridad de la ONU, Diego Arria, quien conoce muy bien a Trump, el presidente de Estados Unidos podría justificar una intervención en Venezuela, para deponer a Maduro, con el éxodo masivo y la crisis de refugiados.

La caravana podría ser el detonante y se enmarca dentro de un terrible drama que recorre la región. Para el Gobierno estadounidense, si hay una tragedia humanitaria en Latinoamérica, el responsable es Maduro. Y ahora, si hay un intento de desestabilizar las capacidades de respuesta de las autoridades migratorias, el responsable también es Maduro.

Una emergencia nacional que exige una respuesta pertinente. Porque, como dijo Pence, si Nicolás Maduro pretende intervenir con bandidos, infiltrados o caos en Estados Unidos, estaría cometiendo un error inaceptable.

Esta caravana es una locura desde donde se vea. Pésima propaganda para quien la justifique o la promueva. Si realmente son expresiones genuinas —y no financiadas por el chavismo, como parece— deberían aconsejarles marchar contra sus Gobiernos, no pretendiendo quebrantar el estado de Derecho en Estados Unidos. Mientras, podría ser el detonante de una expedición letal contra quienes estorban a Trump en la región.

“Organizaciones criminales y gobiernos como Venezuela se podrían beneficiar del caos en la frontera de Estados Unidos, que afecte a la administración de Trump antes de las elecciones (…) La realidad es que inclinarse ante este chantaje migratorio produciría una reacción política que dañaría la causa de la inmigración legal y una política humanitaria de refugiados”, se lee en The Wal Street Journal.